lunes, 15 de octubre de 2007

Reseña: La filosofía en el tocador

Portada de La filosofía en el tocador. Sobre fondo rosa: Título y autor en el tercio superior, logotipo y nombre de la colección en el tercio medio. El tercio inferior está ocupado por una ilustración en tonos grises de una mujer de abundante y clara cabellera, de espaldas y mirando hacia arriba, con los brazos atados y entrecruzados sobre la cabeza. Tras ella hay una estructura metálica de la que cuelgan cuerdas, látigos y flagelos.La filosofía en el tocador
Marqués de Sade
Tusquets Editores (1988)
202pp.

Para mí Sade es moralista y filósofo, no escritor de literatura erótica. Demasiado bruto para mi gusto. Tortura, mutilación, asesinato... Como 'American Psycho' pero en la Francia del siglo XVIII y los protagonistas no están locos, sino deslumbrantemente cuerdos. Sade es el filósofo del egoísmo; sus "héroes" filosofan mientras torturan, y se justifican en que la fuerza y el deseo les da el derecho. Lo que hacen lo hacen porque pueden (y les place) y que es lo natural pues, si no fuera ley de Naturaleza, no sería posible hacerlo.

Pasemos a comentar este libro. Es la historia de la educación erótico-filosófica de la joven Eugenia de Mistival, a la que Mme. de Saint-Ange y el caballero de Mirval, su hermano, quieren iniciar en todas las facetas de la lujuria y la perversión. Disponen de la ayuda del sodomita Dolmancé y el jardinero Agustín, de monstruosa verga.
Está compuesta por varios diálogos en los que, entre pentraciones, azotes, felaciones y otras prácticas perversas, los autonombrados instructores de Eugenia la educan en sus ideas sobre religión, política y moral.

Como ya apunté más arriba, Sade no es manjar de mi gusto, y esta novela no fue la excepción. A otros les puede gustar, pero si éste va a ser tu primer contacto con el autor mejor léelo de prestado antes que comprarlo.

2 comentarios:

Nuyum dijo...

Comparto tu opinión,a pesar de ser un referente,es brutal.
Saludos,un placer descubrir tu blog.

Gelbgrun dijo...

Gracias por el comentario Nuyum.

Sí que es verdad que puedo ponerme palote leyendo a Sade, pero las partes más bestias están más allá de mi líbido.