Ésta va a ser una de esas entradas introspectivas que luego borro, así que leedla y atesoradla en vuestros corazones porque no la veréis más. A unas horas que no tocan despierto y agotado, pero sin querer volver a la cama todavía, cubierto de sudor físico pero demasiado tarde para una ducha civilizada, bebiendo agua de una botella de plástico y mirando por la ventana abierta el silencio y la tranquilidad del barrio desierto. Esta noche dormiré poco y mal con el ordenador en marcha y la persiana levantada.
Ya me siento solo. Te necesito. Te amo.
viernes, 2 de junio de 2006
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1 comentario:
Precisamente por eso deje de tomar cafe pasadas las 4 de la tarde.
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